La ingeniería de sistemas resignificada en el campo de la educación
Quiero dejar de tener esta reflexión en voz baja, se trata de la pregunta ¿por qué en las comunidades educativas se cree que los ingenieros de sistemas no tienen elementos que aportar a los procesos académicos, en general a la educación? Tengo una hipotésis. La comparto.
Esta pregunta me ronda la cabeza desde hace unos tres años, cuando empecé a encontrarme con personas que piensan que los ingenieros de sistemas no podemos aportar a la educación más que las redes de computadores, el mantenimiento de equipos o el diseño de programas para su gestión educativa. Y puedo decir con certeza que estas personas se equivocan.
No sé qué es exactamente pero noto que la sociedad ha marcado a la Ingeniería de Sistemas con una etiqueta reduccionista limitada al problema de los computadores, las redes, y los programas o software. En este sentido, ve al ingeniero de sistemas como la persona que resuelve el problema del computador, de la memoria, del programa que se bloqueó, la conexión a Internet; de almacenamiento de información, de comunicaciones mediante redes locales que se conectan con el mundo, del reproductor portátil de video para la teleconferencia, del videobeam que no proyecta en la reunión de trabajo
Y sí, son muchos los ingenieros de sistemas que se han dedicado a trabajar con redes de computadores, infraestructura tecnológica en general o programación, y estoy segura que se han dirigido por un campo de acción muy valioso y requerido por la sociedad de la información y del conocimiento, dado que nos ayudan a resolver aquellos problemas que aunque parecen “triviales” se configuran en problemas importantes por resolver en lo que se esté pensando hacer. La verdad es que para mi, y seguro que para muchas otras personas y entidades, sería un problema realmente poderoso si no tuviera bases de datos relacionales conectadas a buscadores por acceso web que me permitieran almacenar el desarrollo de los proyectos, sus estadísticas e indicadores. Y qué decir si con las certidumbres de Internet y el movimiento comunicativo que se ha generado no tuvieramos email o espacios virtuales de encuentro.
Otros ingenieros de sistemas nos hemos dedicado a trabajar en educación, hemos vuelto ese campo nuestra misión, nos damos apoyo, trabajamos hombro a hombro con maestros, y con expertos en educación. Pensamos en términos pedagógicos, nos enriquecemos visitando instituciones educativas, escuchando a los maestros, y nos dedicamos a pensar el problema de la educación, sus variaciones y las posibles formas que podrían aportar a construir una solución colectiva.
De hecho, conozco varios ingenieros de sistemas que han trabajado muchos años en educación, han enfocado sus esfuerzos y producciones intelectuales a la relación existente entre tecnologías de información y comunicación, y, la educación. Me gustaría mencionar el ejemplo de Sonia Cristina Gamboa de la Universidad Industrial de Santander, y de Patricia Jaramillo de la Universidad de la Sabana. Ambas han adelantado investigaciones acerca de problemas presentados en los ambientes educativos y su relación con las tecnologías digitales, aportando interesantes conclusiones para tener en cuenta a la hora de incorporar TIC en la educación, en escenarios virtuales y presenciales. Y Luz Dary Narvaéz y Nancy Moreno, quienes han trabajado en un programa de educación en uso pedagógico de Internet y proyectos colaborativos en el Oriente Antioqueño.
Con todo, pienso que se trata de un reto para los ingenieros de sistemas que estamos interesados en aportar a la educación y en este mismo sentido un reto para los demás profesionales que aunque no tienen de base una profesión de las ciencias humanas le encuentran sentido a involucrarse con el tema educativo.
Pero sobretodo pienso que la educación no es un problema de pocos, ni de perfiles profesionales, es un problema demasiado complejo que ha de resolverse con los aportes de muchos.
Lorena

