Lorena Varón

La mediación en la lectura de los niños ... acaso ¿importa?

Valeria estaba emocionada “leyendo”El tigre y el ratón, uno de sus cuentos favoritos, me llamó para que la oyera “leer” una de sus páginas: “yo soy un ratoncito, y soy muy pequeñito. Tengo un amigo león y es muy grande” Yo le pregunté: ¿un león o un tigre? A lo que ella dijo: “un tigre, digo”  y continúo “y somos muy buenos amigos, si ves mami ya estoy leyendo, estoy aprendiendo a leer”

 

El televisor fue encendido, Disney Chanel presentaba una película “Lilo y Stich”, Valeria dejó de leer. Le pregunté si iba a seguir leyendo, ella contestó: “mañana”. Yo digo: el televisor acaba con la lectura.

Teresa Colomer
(2002) hace una reflexión importante en torno al papel de la mediación en la formación de lectores, ella señala que los niños en edad escolar saltan del extremo de querer leer a la afirmación “no me gusta leer” en muy pocos años. Un aspecto que sorprende porque es un cambio radical que se observa en nuestra cultura y en la mayoría de nuestros niñ@s.

 

Colomer hace un repaso por aspectos que se han afirmado en los últimos años sobre la “intervención” (o mediación) en la formación de lectores. Una de sus afirmaciones tiene que ver con que la mediación debe existir porque la literatura es importante para los humanos y lo adultos son responsables de incorporar a ella a las nuevas generaciones (Idem, p. 12). Según esto, entre más tiempo se invierta en la lectura de cuentos a los niños ellos mejoran su vocabulario, la comprensión de conceptos, el conocimiento de cómo funciona el lenguaje escrito e incluso su motivación por querer leer más.  (lo que me hace pensar que es cierto es el interés de Valeria por saber cuáles son las letras que conforman los títulos de los cuentos, por ejemplo, y quizás “hacerme creer que lee” cuando realmente está diciendo frases de memoria es parte de su comprensión acerca de que esos símbolos, “significan lo que ella esta diciendo).

 

Los adultos podemos ayudar a los niños a explorar en su mundo, a través de los cuentos e historias, a imaginar cosas, explicar otras, predecir y buscar significados. (no es que con el Tv no se pueda hacer algo similar, pero absorbe de un modo diferente la atención de los niños, es un medio por excelencia visual y sonoro, animado, mágico) Cambiar libros por tv es más fácil que hacerlo a la inversa.

 

Pero esto tiene que ver con un segunda afirmación: “se trata de un aprendizaje social y afectivo” Lo que entiendo es que la mediación implica por ejemplo tener libros en casa, y hacer lectura compartida, posibilitando la creación y el fortalecimiento de vínculos entre los miembros de la familia que leen. Valeria pide casi siempre el mismo cuento, creo que tiene que ver con la necesidad de tener estabilidad y fortalecer su lazo conmigo. Colomer indica que esto tiene que ver también con el principio de reconocer que la escritura es estable. Una tarea pendiente de todos los días y una lucha incesante contra la televisión es hacer de la lectura compartida un hábito (a pesar del cansancio y del entretenido recuadro mágico de la Tv que no requiere de mayor esfuerzo)

 

Será por eso que ella misma usa como tercera afirmación: leer cuesta esfuerzo. Aunque realmente la aborda desde lo que implica aprender a leer y las metodologías usadas para enseñar la lectura, yo me refiero más al esfuerzo generado por hacer una lectura amable, cálida, “gustadora”. Mejor dicho, retirarse del encanto del televisor y ponerse a leer. Preferir los libros al dibujo animado o a la película del momento.

 

Y bueno, una quinta afirmación (me salto la cuarta): el corpus importa.  Para Colomer, el Corpus es el libro, el contenido para ser más exacta. Ella señala la importancia de ser críticos a la hora de seleccionar literatura infantil, dado que hay una proliferación de “mercado” en boga…pero de baja calidad. Advierte que un corpus o es necesariamente un “mejor libro” (quizás no es el bestseller) sino que incluye: “libros en serie donde los pequeños puedan reposar los aprendizajes a través de la repetición o libros que apoyen su autoimagen positiva como lectores” (p. 25)

 

¿Qué libros serán estos? Doy una mirada a la biblioteca de Valeria, la tengo precisamente a mi izquierda, reposa una colección de cuentos clásicos infantiles, ilustrados, en formato mediano, con CD para “leer”el cuento en computador o escucharlo. Otros cuentos en formato más grande (el doble de los primeros), pero no son los clásicos, son otros…no sé cómo llamarlos pero están: cuentos de hadas, sobre dragones, animales, más hadas. Y puedo ver también los cuentos de cuando era bebé, de hojas duras (no masticables…irrompibles…ja!)  En fin… no sé si sean los mejores, pero creo que hice (y hago) el esfuerzo de atender mi instinto maternal o atender a la creencia común de que leer ayuda a tener un mayor capital cultural. Cuá? No sé… pero después de leer a Colomer insistiré todavía más en el hábito de la lectura compartida.

 

Ahora voy con Ferreiro… (esto es sólo placer)

 

 

Bibliografía

 

Colomer, T. Lecturas sobre lecturas. “El papel de la mediación en la formación de lectores” 2002

Comentarios

COMPARTO VARIAS DE LAS AFIRMACIONES QUE HACES.TAMBIEN HE LEIDO A LA AUTORA .SINEMBARGO COMO DOCENTE PUEDO AFIRMAR QUE AUN SON POCAS LAS INSTITUCIONES QUE SE COMPROMETEN CON PROCESOS DE CAMBIO.

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